Es un hecho: no hay texto sin contexto. A veces está escrito en los mismos renglones que el autor elaboró mediante el acto escritural; otras, hay que componer una clave de interpretación, trabajo que críticos y lectores realizan a lo largo de la historia de la literatura. Así, Kokoro es historia, texto y contexto al mismo tiempo. ¿Cómo? mediante la forma de la novela y más específicamente la novela moderna: estrategia literaria que encontró su apogeo en el siglo XX y que actualmente, más allá de las discontinuidades y las fragmentaciones, todavía resulta el esquema de organización textual de largo aliento.
Ahora ordenemos esa idea: Kokoro [(心 先生の遺書) 1914], de Natsume Sōseki, es una de las obras fundamentales de la literatura japonesa moderna. De hecho, junto con Soy un gato [(吾輩は猫である)1905] del mismo autor, son canon en el abordaje de la producción literaria de Sōseki. Para el caso de Kokoro, la novela se organiza en tres partes y de acuerdo a dos registros narrativos diferenciados. El primero: el narrador principal (“Yo”), un joven estudiante cuya identidad permanece parcialmente anónima –como con el resto de los personajes: “Madre de Yo”, “Padre de Yo”, etcétera–; el segundo: el Sensei, hombre mayor, intelectual que se convierte en su amigo. La relación entre ambos es el eje ordenador de la trama.
Ahora bien, este vínculo que se inicia de manera fortuita durante un viaje que hace el joven, se eleva a un tipo muy particular de relación discipular, en la que reconoce en el Sensei una especie de faro moral, intelectual y ético. Desde esta perspectiva, la novela podría inscribirse en el género así llamado literatura de transición. Y en parte, tiene sentido que así sea: dicho género trabaja el tránsito emocional, identitario y existencial de un personaje en contextos macro de transformación social –períodos de posguerra, crisis, emergencia de nuevos regímenes políticos, etc.–.
En este sentido, la obra refleja los efectos que la era Meiji produjo en la sociedad japonesa –reconfiguración histórica con grandes cambios en términos políticos, económicos, sociales y culturales, en un denso período de 45 años–. Se sabe: dicho proceso impactó de forma decisiva en los marcos de referencia de los/as japoneses/as, algo que al final de la novela el Sensei lo explicita. De modo que es difícil leer Kokoro sin reponer en el centro de la escena tal contexto histórico, pues los dilemas existenciales atravesaron en simultáneo a todas las trayectorias vitales de una sociedad en transición. En ese enclave estructural el protagonista encuentra en el Sensei no tanto un modelo ideológico a seguir, sino más bien un terreno vincular que legitima nuevas preguntas en torno al sentido de la vida.
Entonces de considerarse a esta novela como exponente de la literatura de transición, habría que pensarla como uno de sus puntos preliminares. Esto es así ya que Sōseki trabaja con minucia el protagonismo de la dimensión epocal delante de la sola construcción psicológica de los personajes. Esto hace que Kokoro se vuelva un testimonio literario de la complejidad subjetiva en tiempos de cambio.
17 de diciembre, 2025

Kokoro
Natsume Sōseki
Traducción de Francisca Lizana Eraso
Abducción, 2024
407 págs.