• Cartografías
  • Sobrescritos
  • Pretextos
  • Secciones
  • Volver a inicio

Lágrimas negras

Julieta Novelli


Guillermina Torres Reca


La última novela de Julieta Novelli, poeta y narradora platense, editada por la también editorial platense Erizo, es el relato de una vida, la de una chica de barrio, desde su infancia hasta su juventud, en un entramado de sucesivos enamoramientos y decepciones. Todos sus personajes –La Señora, Beba, Vera, Nelly, el niño avión, madre, padre– son eso, el devenir de un vínculo que se desarma y todos esos vínculos –Jane Austen en el AMBA– se traman según las instituciones que organizan el barrio y le dan a cada quien su función: el Centro Fomento Los Hornos, el Club de Gimnasia y Esgrima La Plata, el sindicato Luz y Fuerza, la obra social estatal Ioma.

La novela abre con una epifanía, que da forma a la vida como misión. Un día en el Club Fomento, mientras la escuelita de fútbol premia a su hermano, Rosario –la niña protagonista– sale a la calle sola, movida por la certeza de que ese momento de felicidad familiar no es para ella. Cuando está por cruzar, ciega en su propio drama, escucha una bocina y una voz que le grita: “guarda mi vida”. Es la Señora, referente de Gimnasia y de Fomento, que desde su auto –alias “el Osito”– le avisa que está pasando y que se corra. Esta escena arma el porvenir del relato, anudando la esperanza del amor en la escucha ambigua de esa expresión.

Esa expresión tiene dos lecturas posibles: 1. “guardá mi vida” como designio solemne, es decir, que cuide la vida de esa señora; o 2. “guarda, mi vida” como advertencia coloquial, es decir, prestá atención, nena. En cualquiera de las dos hay una vida que se salva, de modo que la expresión hace lo mismo: con ella aparece el lazo de incondicionalidad –tengo alguien que cuidar, tengo alguien que me cuida– y, con ella, la posibilidad de la devoción. Como señalaba Sylvia Molloy sobre los niños de Silvina Ocampo, es la percepción exagerada del lenguaje lo que singulariza a Rosario que, a diferencia de los personajes de Ocampo, no deviene siniestra sino melodramática. Esa escucha la vuelve personaje para sí cuando encuentra una misión: velar por la Señora, adorarla, protegerla, amarla apasionadamente, porque se lo ha pedido o porque, si no se lo ha pedido, se lo debe por haberle salvado la vida. Así empieza su relato de formación. Y como Rosario habla desde el melodrama, esa formación será en el abandono, la única contracara posible a la pasión.

Entre la primera y la segunda parte de la novela se pasa de la misión a la concesión. La primera se llama “¿Quién es tu horizonte?”, y el relato se sostiene en el encuentro con la Señora y todo lo que se arma en torno a ella. La segunda, “Te colmo de bendiciones”, pone en escena el abandono como aquello que insiste porque está en el principio de todo: “Como la infancia, como el movimiento de la tierra, como la AFIP y esas cosas que aunque no las veamos están ahí detrás de cada acción”.

“Te colmo de bendiciones”, entonces, es la concesión de la voz que canta la pena por la partida del amado en Lágrimas negras, el bolero que le da título a la novela: “Aunque tú me has echado en el abandono,/ aunque tú has muerto todas mis ilusiones,/ en vez de maldecirte con justo encono,/ en mis sueños te colmo... /en mis sueños te colmo de bendiciones”.

Entre la misión y la concesión, la protagonista sobrevive sostenida en ese registro excesivo como una fuerza que da brillo al abandono. Eso también lo vio Puig: el melodrama es una posibilidad de vida para una chica de pueblo o de barrio. Pero si los personajes de Puig imitan a las divas que ven en el cine o en revistas, la protagonista de Novelli llega al melodrama de manera aún más modesta: el bolero viene de los auriculares de Nelly, la empleada doméstica, que lo escucha mientras limpia el baño. De este modo, el drama se circunscribe al espacio doméstico, y la novela de formación se vuelve novela familiar.

Así, más que un cambio de registro, lo que diferencia a la niña de la joven, la primera parte de la segunda, la ilusión de la desilusión, es un rastro: el hilo de un cinismo que revela en cada escena la posibilidad de su propia pantomima. Si cada quien –la madre, la hija, la hermana, la amiga– es según su función, nada impide que el film de género a la Hollywood pueda ser “una película de Campanella”.

En esa modulación ocurre el gesto por el cual el personaje percibe la ironía de su sketch y el humor señala la pura pena: el abandono aparece en su forma más práctica, en una casa sucia, en una madre que avergüenza, en el esmalte apelmazado de las uñas. De pasión en pasión, el relato acumula pérdidas todas igual de importantes: Vera se muda, Beba es atropellada, el hermano enmudece, Nelly se vuelve al pueblo, Jeremías se queda en la casa Playmobil. Hasta que Rosario llega a ser una “Sola total”, como Susana Giménez era y no era una “diva total”, o como Coty Nosiglia era y no era una “boluda total”. En cualquier caso, el sketch parece irremediable y da miedo, pero el corazón es valiente.

20 de mayo, 2026

Lagrimas negras.jpg

Lágrimas negras
Julieta Novelli
Erizo, 2025
172 págs.


Compartílo:


Para que sigamos siendo una revista semanal, gratuita y de calidad

Apoyanos

Donar

Trabajos relacionados:

“La literatura no es un templo al que entrar descalzo”

Rodolfo Edwards
EntrevistaFabián O. Iriarte

Entrevista a Rodolfo Edwards. ...

Leer

La felicidad

Fabián Casas
TeatroDerian Passaglia

Hay obras que justifican el mito y el contexto, y hay obras (otra clase de obras, quizá la gran masa indiferenciada de la mayoría) que buscan recrea...

Leer

Mil cosas

Juan Tallón
NovelaRocío Colman Serra

La última novela de Juan Tallón, editada por Anagrama, está construida como una metáfora perfecta de la alienación moderna en la que, incluso los...

Leer

Melancolía de la resistencia

László Krasznahorkai
NovelaManuel Ventureira

Una anciana solitaria viaja en tren por Europa central, deseosa de volver a la paz de su hogar en una pequeña ciudad al pie de los Cárpatos. ...

Leer

Suscribite para recibir novedades


2018. El diletante, Reseñas, ensayos literarios y entrevistas

  • ¡Seguinos!

Para que sigamos siendo una revista semanal, gratuita y de calidad

Apoyanos


$1000 $2000
$3000 $5000