Mientras Elvio Gandolfo escribía algunas de las narraciones fundamentales de la literatura argentina contemporánea, fue publicando textos bajo los formatos más diversos. Leonardo Bernieri en Prólogos, ensayos, crítica edita y ordena parte de semejante desmesura textual. La coherencia interna del libro da cuenta tanto del estilo crítico de Gandolfo como de la labor del editor. En las páginas introductorias se señala que el libro funciona como una suerte de “miniatura de la máquina gandolfiana”, primer paso para darle forma a un “archivo por hacerse”.
El volumen está dividido en cuatro secciones. La primera se centra en autores extranjeros (Chéjov, Handke, Dick, Kerouac); la segunda lo hace en latinoamericanos (Rulfo, Levero, Fogwill, Felisberto Hernández); la tercera incluye ensayos panorámicos a partir de determinados ejes (la peste, lo freak) y la cuarta, de tono más polémico, se ocupa de oficios de escritura en los que incursionó Gandolfo: la poesía (y su abordaje teórico), la traducción, la crítica, la edición. Así, se establecen relaciones imprevistas. “La hormiga eléctrica” de Philip Dick es comparado con “El Aleph”, Juan Rulfo con James Ellroy y Roberto Arlt con Edgar Allan Poe. El tono suele tener inflexiones orales (“Tomatis escribirá porque tiene aguante y tácticas de superviviente, de chanta”) sin entregarse a un léxico de vencimiento inmediato. La ciencia ficción, lo fantástico y el policial (abordados en las dos ediciones de El libro de los géneros) aparecen de manera soslayada o dialogando con la “gran tradición literaria”.
Sin llegar a ser antiacadémico (se refiere a más de un crítico universitario), cimenta sus argumentos en torno al valor de los libros comentados. Así, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? es una de “las diez mejores novelas de Philip Dick”, El vendedor ambulante de Peter Handke “fatiga pronto a pesar de su brevedad”, Kafka de vacaciones, de Damián Tabarovski, “era, cómo decirlo, horrendo”. No se trata de impresionismo, de establecer un canon o de una “operación” para posicionarse en el campo literario local. El gesto es menos pretencioso y más efectivo: contagiar el entusiasmo lector. Al presentar una antología de Nicanor Parra, afirma: “de las dos funciones que suelen mencionarse como útiles en una antología (ser representativa, elegir lo mejor), hice hincapié en la segunda”. En tanto, “Crítica que me hiciste mal y sin embargo te quiero” puede leerse como una suerte de manifiesto de lo que para él debe ser (y no ser) una reseña. Allí, sin escatimar nombres propios (Daniel Link, otra vez Damián Tabarovsky) exhibe su desconcierto ante esas críticas positivas que, sin embargo, quitan todas las ganas de leer el libro reseñado. La prosa ensayística de Gandolfo construye un lenguaje transparente que está al servicio del afán pedagógico sin jamás subestimar al lector.
Los artículos que integran esta antología van dibujando un yo lector ajeno a ciertos protocolos de la escritura crítica académica y periodística. A diferencia de Piglia y tantos otros, no se presenta como un sujeto que ha leído y comprendido todo. Gandolfo afirma no haber terminado de leer El río sin orillas ni entendido Tartabul, pecados inconfesables en críticos que escriben como si estuvieran frente a un tribunal. Juan José Saer y David Viñas son recordados en artículos escritos poco después de sus muertes que nada tienen de hagiografía necrológica. Sin embargo, mientras Gandolfo celebra la figura y la escritura de Viñas, con Saer se muestra mucho más reticente. Quizás porque la marca del autor de Serodino es más notoria en su narrativa (al menos en sus novelas cortas) que la pirotecnia verbal e ideológica del autor de Literatura argentina y realidad política.
Como en The book of writers, pequeños esbozos biográficos atraviesan estas páginas. Gandolfo tiene facilidad para perfilar vidas en pocas líneas; entre ellas, la suya. Porque si en “Filial”, Mi mundo privado, Ómnibus, Real en el Rosedal o Los lugares utilizó materiales de su propia vida para construir relatos inclasificables, las páginas de Prólogos, ensayos, crítica delinean los retazos de una biografía hecha de amistades, lecturas y trabajo intelectual.
9 de septiembre, 2026
Prólogos, ensayos, crítica. Una antología
Elvio Gandolfo
Selección e introducción de Leonardo Berneri
Bulk, 2026
210 págs.