Leí Serial spoiler unas catorce veces y eso que por su fecha de edición sabemos que existe hace solo un año y que hace bastante menos, digamos desde el último verano, que está guardado entre mis cosas transportables como si fuera un amuleto o una libreta de esas sin las cuales algunos lectores obsesivos o escritores de notas, no salimos de casa. Es breve, es cierto, pequeño como los otros de la colección de la editorial Objetos personales; como los otros, también, tiene un color que parece inventado para esta única ocurrencia y éste se parece a una mandarina. O tal vez lo asocio porque está hecho de entradas diferentes, de pedacitos como gajos que componen una forma perfecta. En la primera página hay un fragmento que podría ser un prólogo en el que Obeid escribe al final: “Para cada etapa o momento de la vida de cada género, hay series”. Inmediatamente después aparece una lista de nombres de series que está ordenada por afinidad, por disgusto (“[...] las que no me gustaron tanto pero miré igual”), por interrupción (“[...] las que empecé y no pude seguir”) o por negación (“¡Y las que no vi!”). En lo que sigue, cada entrada tiene algo del spoiler de una serie de televisión o de plataforma, una de esas que casi todos vimos o de la que escuchamos hablar, una de las que se recomiendan, se discuten o se promocionan en redes sociales, en reuniones de amigos o en las oficinas y los trabajos. Uno podría meterse con lo que escribe Obeid, interrogar sus elecciones, tratar de entender por ejemplo: ¿cómo puede no haberle gustado tanto The Americans o cómo no vio Lost (que es para mí la mejor serie de la historia de la humanidad sin discusión)? Converso con la escritora cada vez que vuelvo a leer y lo hago repetidas veces porque esa conversación imaginaria me resulta ahora una serie que acompaña mis días y que se vuelve catálogo de algunos momentos míos, una especie de High fidelity de mi vida como espectadora serial.
Más allá de la evidencia de que lo magnético del libro podría estar en que funciona como guía de qué ver y qué mirar en lo que vemos, hay también un efecto de mimesis que se fija en nosotros por identificación o desacuerdo pero sobre todo por reconocimiento porque tiene algo de nuestro tiempo y de lo que hacemos con el tiempo y sobre todo eso, el libro también nos conversa: “A veces una serie me contagia una forma de mirar, un ritmo, y me deja pensando en la historia y sus personajes como si fueran amigos o parientes. Y también sucede a veces que ya he visto a un actor o actriz en otra serie [...] y me cuesta sacarme esa memoria al verle en otro papel”.
Otros dos efectos de Serial spoiler son también muy significativos, el primero es la voz personalísima de Obeid que combina lo autobiográfico con pequeñas tesis sobre cada serie y lo hace de un modo que después de terminar de leer, cada vez que vemos una serie nueva, quedamos a la espera de la conversación a la que nos habíamos acostumbrado: “Pero Ozark la tiene a Laura Linney. Laura-Truman Show-Linney [...] ¿Cómo olvidar esa cara de lunática de secta evangelista? ¿Cómo privarse de ver ese rostro de pan suave, con las nuevas señas del tiempo pasado?”. Por eso debe ser que llevo el libro conmigo como si por arte de magia, con el paso de los días y de repente, fuera a comprobar al abrirlo que nuevas series se han agregado a las que ya estaban la primera vez que lo leí.
El otro acierto está en lo que hace con el concepto de serie, con el pensar por series, eso que marcó el pasaje del formalismo ruso al estructuralismo. Es que Obeid se detiene en los procedimientos y algunas sentencias o formulaciones de la teoría literaria o cinematográfica (“Oír. El sonido, cuando se adelanta a la escena, hace de ligazón, como escribir en cursiva” o “Hay series que son tan exquisitas visualmente que dan ganas de verlas con el dedo sobre la barra espaciadora [...]. El gesto de mirar, hoy, está ligado al gesto de tipear.”), o bien en intuiciones teóricas con una agudeza y una precisión que entra en diálogo fácilmente con “La evolución literaria” de Tinianov y con otros textos de ese conjunto. Así, respecto de la serie Suits, escribe: Hoy Mike dijo 'Winter is coming'. Se cumple la regla de que una producción cultural es más popular cuanto más cite a otras”. Así es que el libro provoca en mi lectura la necesidad de anotar y de llevarlo a todas partes como un I Ching:
Describir un conjunto de emociones y experiencias –que se han vuelto experiencias justamente a partir de la reflexión– es tan personal como documentar la luz que cae sobre un objeto, un paisaje, lo que sea. Ese “yo” intenta, con su torpeza y sus limitaciones, si las hay, hacer algo de filosofía, generalizar, sacar alguna conclusión. ¿Por qué negárselo? –una vida significativa: ¿quién no la desea?
Es cierto, quién no desea una vida significativa y un libro como este al que se le vayan agregando todos los episodios que vemos para mostrar que para cada momento de la vida de cada género están las series y está la obra de Leticia Obeid, sus libros, su escritura, sus objetos.
5 de julio, 2025

Serial spoiler
Leticia Obeid
Objetos personales, 2026
144 págs.