Dos de las tantas –geniales y, en este ejemplo, complementarias– frases de Hebe Uhart en este libro de conversaciones: “A mí me gusta buscar los resortes, las cosas que no se ven”. “Voy viendo lenguajes”. La primera, en una entrevista de 2005, a Fernando Toloza de la revista Lucera, de Rosario. La segunda se la dice a Verónica Boix en una entrevista para el diario La Nación en agosto de 2017. Las veinte de esta edición, elegidas y compiladas por el escritor y periodista Osvaldo Aguirre, rezuman los modos de Uhart de estar en el mundo. Modos que, a su manera, se habían dejado ver también en otros libros (Las clases de literatura de Hebe Uhart, Liliana Villanueva, Blatt & Ríos; Una pequeña parte del universo, compilación de Pía Bouzas y Eduardo Muslip, Adriana Hidalgo).
Sin embargo, aquí se trata de otra cosa, de un trazado que excede la inteligencia, el ingenio, la gracia de la escritora. En este libro, Uhart se muestra como siempre: sin traicionarse. Es ella, habla de lo que quiere, con sus recurrencias, sus desvíos, sus intereses. Brillan con resto las conversaciones con María Esther Gilio en 1996 para El País Cultural, de Montevideo; con Katya Adaui para Buensalvaje, Lima, en 2014; y con Valeria Tentoni para el blog de Eterna Cadencia, en 2017. La primera, por un espadeo sin desperdicio; la de Adaui, porque la escritora peruana parece haber entendido la dimensión de la ternura de Hebe, el habitar perdurable de una infancia como estilo y motor de la curiosidad; Tentoni logra desarmar bien al personaje en la etapa en que Uhart abandona un poco el cuento para entregarse a su condición de cronista viajera. En todas, la escritora amable siempre, pero sin prestarse al juego.
Prestarse al juego. ¿De qué? ¿Con quién? ¿Cuál juego? El juego del escritor, de la escritora. El juego de ser exactamente ese o esa que vienen a buscar. Ahí reside la mano segura de Osvaldo Aguirre que busca, como Uhart, el detalle; pero en la mira del compilador está la época, el sonido de una conversación pública. Porque un libro como este pide lectura en capas: la figura y lo que dice; el periodismo y sus intereses; la elección del personaje para el compilador. Con este libro, Aguirre llega a la trilogía (ojalá esté en el curso de una serie mayor). En 2008 se inició con Una poesía del futuro, Conversaciones con Juan L. Ortiz, libro reeditado y ampliado en 2016 y siguió con Un periodismo literario, Conversaciones con Rodolfo Walsh en 2021, todos por Mansalva.
En el prólogo del mismo Aguirre a la edición de Walsh, se lee: “Las entrevistas suelen ser una forma de reconocimiento de los escritores”. Y al hablar de la figura de Walsh, dice algo perfectamente aplicable tanto a Juanele como a Uhart: “(...) se recorta con la misma singularidad y la misma distancia que mantuvo respecto de las representaciones del periodismo y la literatura dominantes en su época”. En 'singularidad' y 'distancia' van unidos Juanele, Walsh y Uhart, los dos primeros habitantes de un mundo sin internet, es decir: sin figuración; y aunque Uhart ya es contemporánea, reniega de lo que ofrece la tecnología más por pereza que por ludismo, le traen los mismos problemas que un electrodoméstico cuando falla.
Aparece entonces con claridad el interés de Aguirre en estos escritores que se mueven un poco por afuera y, aun así, muy reconocidos: no se prestan al juego, discuten su lugar en el sentido de no sentarse cómodamente en él, no se entregan del todo a los protocolos de la admisión, trazan caminos propios y reciben premios que los ponen, justamente, en la mira del periodismo cultural. Aguirre sabe trazar en el armado de su compilación las coordenadas de una época; sabe historiar pasados recientes porque lee allí un estado del arte de la literatura, del periodismo, de la cultura. En el camino de ubicar estas singularidades, se revela también cómo los medios trabajan con estereotipos y prejuicios, con restos ya dichos y acumulados en torno a quienes toman distancia o se mueven sin ser alcanzados del todo por una consagración paralizante.
Lo que trae Aguirre en este libro, como en los otros, es haber visto con claridad dónde está quien resiste y hace su obra más allá del entorno, del contexto, de las tendencias, de las marchas caprichosas del mercado editorial. Una gran cosa conservar la palabra y hacer que irradie otros sentidos.
3 de junio, 2026

El arte del detalle. Conversaciones con Hebe Uhart 1987-2018
Compilación, introducción y notas de Osvaldo Aguirre
Mansalva, 2026
136 págs.
Crédito de fotografía: Martín Rosenzveig.