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El gólem rojo

Eduardo Blaustein


Fernando Núñez


En El gólem rojo, la nueva novela de Eduardo Blaustein, se reúnen materiales ideológicos y formales diversos. Por sus páginas circulan textualidades tan diferentes como la historia y mitología del pueblo judío, la ciencia ficción ucrónica, la historia argentina, el relato de aventuras y el ensayo narrativo. Erudita, irónica e inclasificable en términos de géneros literarios, su ambición es poco frecuente en nuestra literatura.

La novela se edifica sobre dos líneas que, más allá de su eje común (el sufrimiento del pueblo judío), recién se cruzarán sobre el final. La primera línea narra la figura del gólem a lo largo de los siglos. Con virtuosismo, Blaustein, transforma en personajes novelescos a historiadores, místicos, científicos y artistas como, entre otros, Flavio Josefo, Abraham Abulafia, Bruno Schulz, Gustave Meyrink. Un narrador colectivo refuerza la idea de que, más allá de los nombres propios, lo narrado es menos la historia de una sucesión de singularidades que la de una comunidad segregada. El humor hace que la erudición de estas páginas esté desprovista de pedanterías exhibicionistas: el saber enciclopédico está al servicio de la fluidez narrativa.

La segunda línea es claramente más novelesca. La acción se sitúa en un gueto judío en la Buenos Aires de principios de siglo XX. Si la primera serie está atravesada por las inflexiones del ensayo, el ritmo aquí es el de un relato de aventuras desprovisto de épica. En una ciudad sumergida en el fascismo, un grupo de jóvenes judíos de izquierda decide crear un gólem para poner freno a los atropellos. Este cruce entre misticismo y praxis política no sólo remite a algunos textos de Walter Benjamin sino también a una tradición de la izquierda argentina que combinó el discurso revolucionario con el imaginario religioso del mesianismo y la redención final del pueblo.

La pregunta sobre qué es el judaísmo recorre toda la novela. ¿Es una religión milenaria? ¿Es el cumplimiento de leyes inmodificables? ¿O es una tradición de opresión compartida? Las respuestas que se van esbozando son múltiples y ninguna se presenta como concluyente. En todo caso, queda claro que no se trata de un terreno homogéneo. Los judíos de las dos series de El gólem rojo son, casi sin excepción, víctimas, pero la novela no se limita a caracterizarlos bajo esa condición. Los hay ortodoxos y reformistas, religiosos y ateos, jóvenes y viejos, revolucionarios y colaboracionistas de un régimen sanguinario. No hay lugar para maniqueísmos ni para esencialismos funcionales a nuevas masacres. Así, Blaustein se refiere al actual genocidio del pueblo palestino. Lo hace de manera apenas solapada al señalar los peligros de que el torturado se transforme en torturador y, con humor agrio, en las páginas introductorias: saqué a mi judío interior del placar (...) en el momento más inoportuno. Justo para cuando el Estado de Israel se termina de poner un tanto nazi“.

Con libertad para trabajar con materiales diversos, soltura narrativa y una saludable ambición literaria, El gólem rojo dialoga con la zona más interesante de la novelística de Daniel Guebel. Sin embargo, sus abordajes con respecto al pasado revolucionario no pueden ser más disímiles. Si el autor de El absoluto suele poner el foco en el componente delirante de las políticas de izquierda y en su irremediable fracaso, Blaustein, en cambio, recupera esa tradición como material para la reflexión narrativa sin recurrir a parodias de trazo grueso. Los años veinte y treinta fueron los años del auge del fascismo europeo y autóctono, pero también aquellos en los que la utopía redentora se vislumbró posible. La novela nunca cae, sin embargo, en la melancolía ni en la idealización de la lucha armada. Por eso no sorprenden las alusiones al “no matarás” de Oscar del Barco cuando algunos personajes discuten la legitimidad del uso de la violencia.

Irónico sin entregarse al cinismo posmoderno, con una prosa rica en matices, Eduardo Blaustein ha escrito una novela cuya potencia crece en un presente en el que asistimos al renacimiento de fascismos varios. Entre los tantos méritos de El gólem rojo está el diseñar una literatura política ajena a las complacencias del realismo y a la imaginación futurista en boga, que encuentra en la tradición de un pueblo oprimido y sus formas de resistencia una manera de pensar narrativamente nuestro presente.

11 de marzo, 2026

El golem rojo.jpg

El gólem rojo
Eduardo Blaustein
Ediciones Futurock, 2025
304 págs.


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