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Otra ronda

Thomas Vinterberg


Guillermina Acosta


Hablamos de Dinamarca. Allí, dicen, no hay inflación. Ni vergonzosos bolsones de pobreza. Ni corrupciones público-privadas que devasten el futuro del país. Lo que sí hay, según el aclamado Thomas Vinterberg (Copenhagen, 1969), director de La celebración (1998), es un vacío existencial que hace estragos. Y que induce a beber. A beber o a consumir no por un deseo per se, sino muy por el contrario, a beber para evadir, para encontrar sentido. De esto, y de alcoholes derivados, trata Otra ronda, su última producción.

Vinterberg ya había hecho dupla con el protagonista de Otra ronda, Mads Mikkelsen, en La caza (2012), y en ambas películas los resultados dan que hablar. En efecto. Dan que hablar: de las películas de Vinterberg se habla y se habla, se las comenta, generan inquina, desazón, inquietud. Ese es el mérito por excelencia de su filmografía: sus películas no terminan con el cuadro final (mucho menos esta, con su particular y última escena tragicómica).

En Otra ronda un grupo de cuarentones decide llevar a cabo un experimento. Se convertirán en los conejillos de indias para la demostración de una tesis filosófica: el ser humano alcanza su mejor estado con 0,05 de alcohol en sangre. La rutina de trabajos, familias y vínculos acartonados ha hecho del estado de estos personajes una sustancia gris e insulsa. Y encontrarán en el experimento una forma de motorizar sus vidas. De vitalizarlas. Se propondrán, entonces, sistemática, cotidianamente, beber. Alcanzar ese porcentaje para mejorar su rendimiento en el plano que sea, profesional, afectivo, psicológico.

Sabemos que ciertos agujeros no pueden llenarse. Vinterberg lo sabe. Y muy bien. También sabe (y cómo) que cuanto más se intente taponarlos o completarlos, más grandes se tornan. Los protagonistas, sobre todo Martin (maravillosamente interpretado por Mikkelsen) comenzarán a entenderlo, tal vez, un poco tardíamente. Viajamos con ellos ─todos hombres, como si las delicias de los dolores metafísicos estuvieran destinadas sólo a ellos,  hombres─ para comprender la angustia del varón adulto del siglo XXI (que se asemejan bastante a las del XX, dicho sea de paso). Para comprender que, sin una recia determinación de autoconciencia y autocontrol, no hay fondo en la copa del malestar, sino una ronda más. Y otra.

15 de septiembre, 2021

Druk. Vinterberg.jpg Otra ronda
Dirección de Thomas Vinterberg
Dinamarca, Suecia, Países Bajos, 2020
110 min.


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