Imaginar el futuro suele ser un ejercicio especulativo, pero en Urbanización X, Marta López Luaces lo convierte en una experiencia visceral. En el año 2099, los desastres climáticos y ecológicos transformaron radicalmente la vida en el planeta, dando lugar a un nuevo modelo de urbanizaciones cerradas, clasificadas de la A a la X: mientras las primeras concentran los recursos y la estabilidad, las últimas están signadas por la escasez y la violencia. Estos enclaves evolucionaron hasta convertirse en verdaderos microestados dominados por el crimen organizado y la corrupción.
Uxía, hija de los líderes del cartel en la urbanización X, narra su historia a través de un blog. Su testimonio es crudo, sin adornos ni justificaciones, en una sociedad donde la trata de personas está completamente normalizada. Desde la primera entrada, su voz es clara y desafiante.
Durante cuatro meses, postea una vez al día, reconstruyendo cómo logró salir de la X y establecerse en la D. No busca redención ni indulgencia. No hay un mea culpa, solo la necesidad de narrar y, tal vez, de entenderse a sí misma. Al mismo tiempo, lo que ocurre con Amabel y Gia se convierte en el eje central, el detonante que la obliga a cuestionar su entorno.
Urbanización X denuncia la manipulación del poder, la corrupción y la deshumanización. A lo largo de la novela, emergen preguntas inquietantes: ¿le creemos a Uxía? ¿Cuál es su verdadera intención al exponerse?
En este futuro hipertecnológico, donde la comunicación se da a través de chips implantados y coches-drones, los crímenes siguen teniendo las mismas raíces de siempre. La descomposición ética no cambió; solo se perfeccionó su maquinaria.
Los posteos de Uxía generan reacciones diversas: opiniones, cuestionamientos, indignación. Algunos comentarios quedan archivados por falta de recursos en la página, como si la censura fuera otro reflejo del sistema opresivo.
Construida con una estructura polifónica, la novela entrecruza las voces de Uxía, los blogueros, sus amigas, su pareja Gia y sus padres, componiendo un cuadro de tensión permanente donde cada mirada aporta nuevas aristas. El cuestionamiento a las autoridades –la Administración, la Comuna, el SIS– es implacable. En ese entramado, la trata es una transacción más, parte del engranaje que perpetúa el control.
Leer los posteos de Uxía es como abrir una ventana en la oscuridad: el impacto es inmediato, el desconcierto inevitable. Su voz no incita al caos, aunque lo expone sin filtros. La autora nos arrastra a un escenario de pesadilla donde la brutalidad es cotidiana y la empatía, un bien escaso.
Mientras Uxía busca escapar del sistema, comprende que la verdadera elección no es entre la libertad y la opresión, sino entre distintos tipos de control. Su intento de huida la enfrenta a decisiones que pondrán a prueba sus lazos, sus convicciones y, sobre todo, su instinto de supervivencia.
Urbanización X no es solo una distopía, sino un espejo distorsionado de nuestra propia realidad. Una historia que no permite distancias: obliga a mirar de frente y asumir las consecuencias.
19 de marzo, 2025
Urbanización X
Marta López Luaces
Seix Barral, 2024
296 págs.